jueves, 28 de diciembre de 2006

James Brown: Muere la máquina del sexo


James Brown convirtió el R&B en soul y el soul en funk, se movió sobre el escenario con los bailes más espídicos jamás vistos desde la pelvis de Elvis hasta la convulsión epiléptica de Ian Curtis (Joy Division). Tenía 73 años y ha muerto en un hospital de Atlanta a las dos menos cuarto de la madrugada del día de Navidad aquejado de una neumonía. El llamado Padrino del Soul no había abandonado los escenarios.
A lo largo de su vida subió 18 singles al número 1 de las listas Billboard en una carrera que se inició poco antes de 1953 en la cárcel, donde conoció a Bobby Bird quien le introdujo en este mundo. Se ha llevado a la tumba tres Premios Grammy y su nombre ligado a títulos clásicos como 'Get Up (Like a Sex Machine)', 'Cold Sweat' o 'I Got You (I Feel Good)'.
En 1986 declaró -sin acritud- que Michael Jackson basó su "moon walk" en su "camel walk" (el paso del camello). Vendió 500 millones de discos, apareció en nueve películas como actor -en cuatro de ellas haciendo de sí mismo- y vivió su máxima etapa de esplendor durante los años 70 aunque no ha dejado de ser noticia por sus turbulencias personales: Arrestado cinco veces en 1987 por consumo de drogas, acusado agresión con lesiones por la tercera de sus cuatro esposas, Adrienne Rodríguez (fallecida en 1996 por complicaciones en una liposucción) en 1988 lo que le deparó un año de cárcel y posteriormente siete más por intento de asesinato. No obstante, tras quince meses de prisión fue trasladado a un centro de rehabilitación donde grabó cuñas de radio y anuncios de televisión contra el consumo de drogas y alcohol. Tras cuatro años fue liberado bajo la prohibición de conducción o manejo de armas de fuego.
En 2002 se casó de nuevo a sus 69 años y además fue absuelto por un jurado de Los Angeles de una acusación de acoso sexual a una antigua empleada, por el que se le pedía 2 millones de dólares.
En el año 2004 se enfrentó y superó un cáncer de próstata.

¿En mi casa o en la tuya?


Celebrar las fiestas de Fin de Año puede convertirse en motivo de discusión en la pareja, si no se tiene claro con qué parte de la familia se celebrarán. No te desesperes pensando qué hacer. Aquí te damos algunas ideas.

Muchas veces la Navidad y el Año Nuevo pueden producir serios problemas en el matrimonio, en especial, cuando no hay acuerdo en el panorama a realizar. El determinar una cosa tan simple como el lugar para celebrar las festividades puede producir serios roces, en especial, cuando ninguno de los dos quiere dejar de visitar a los suyos. En este momento, los padres, hermanos y sobrinos se transforman en verdaderas piedras en el zapato.
Lo mejor para evitar las confrontaciones es hablar con antelación del mejor panorama a realizar, y de los sentimientos que tiene cada uno respecto a éste. Nunca olvides que la clave de toda buena relación amorosa está en la comprensión hacia el otro. Pero si quieres tener más orientación, acá te damos algunas sugerencias de otros matrimonios para esta fecha.

Lugar neutral

“Para no hacerse problemas, lo mejor es pasarla en casa de parejas amigas. Así no se hieren las susceptibilidades de nadie. Bueno, en realidad va a ser la primera vez que lo vamos a hacer y no sé como resulte, pero creo que es lo más conveniente. Para mí es la única manera de no quedar con cargo de conciencia y no escuchar los eternos reclamos de la mamá cuando uno decide ir a la casa de los suegros”, explica Camila (32 años).

Tiempo compartido

“La Navidad es una tortura. Quedamos siempre súper cansados, porque hacemos el típico recorrido familiar después de las 12. Pero te juro que no es para nada complicado. No sé, será que nuestros papás no son muy sentimentales, porque nunca nos han hecho un show extraño. Quizás, cuando te tocan familias muy aprensivas puede suceder eso. Pero yo me fui de la casa a los 26 y ahora tengo 33, así que sería extraño que me cobrarán sentimientos”, afirma José.

Años elegidos

“Este año nos toca ir a la casa de mi señora para la Navidad, porque el anterior fuimos a la casa de mis padres. Desde que nos casamos, hace dos años, ha sido la mejor forma que se nos ha ocurrido para combinar nuestros tiempos. Tampoco hay que ser exagerado, total a la familia la puedes ver todo el año. Creo que no pasar esa noche con ellos no significa quererlos menos, y eso todos saben”, piensa Carlos (30 años)

Cada oveja con…

“Para evitarme problemas, lo que siempre hago en la Navidad es pasarla con mis papás, mientras mi esposo hace lo mismo con los suyos. Yo sé que a la gente le parece extraño, pero es el mejor acuerdo que llegamos para pasarla bien los dos. Antes elegíamos el lugar, y siempre quedaba uno con ganas de compartir con su familia. Hasta ahora nos ha resultado bien, porque no tenemos hijos; no sé si eso cambiará después”, señala Verónica (31 años).

Benditos abuelos

“Los papás de mi esposo están separados, y mi familia está en otro país, así que decidimos esta Navidad pasarla con las abuelas de él. Ellas están viejitas y no las queremos dejar solas, así que con ellas vamos a celebrar. No sé qué haremos el próximo año, pero tampoco me preocupa”, señala Fabiola (25 años).

Cómo lidiar con las rabietas masculinas


Para nadie es ajeno que muchos hombres encarnan un niño de 10 años cuando se enojan. Los problemas laborales, las peleas con la pareja, el taco y el fútbol son algunas de los elementos que los pueden transformar en perros rabiosos. A continuación algunos tips para manejarlos, y otros, por si lo que buscas es que eche espuma por la boca.

A las mujeres se nos culpa de ser víctimas de lo que se conoce como el síndrome menstrual y que éste es el principal factor a la hora de explicar nuestros cambios de humor.
Pero qué explicación le damos al mal genio del que muchas veces nuestra pareja es presa, y cómo éste es capaz de transformarlo en un niño malcriado, al que recién le quitaron un dulce.

Ambos sexos debemos lidiar con los problemas laborales, familiares o económicos de la vida, y si no sabemos cómo manejarlos pueden ser el verdugo de nuestra relación.

Lo primero que hacemos las mujeres cuando los hombres están de mal humor es preguntarnos: ¿qué hice mal? Pareciera estar en nuestra naturaleza culparnos por la rabieta de la que es víctima nuestra pareja.

Es así como lo primero que debemos hacer es entender que, en la mayoría de los casos, las pataletas masculinas no son nuestra culpa.

No hay una regla cocinera que entregue los pasos necesarios a la hora de lidiar con el mal genio de tu pareja. Sin embargo, hay ciertas normas que debemos conocer y otras acciones que nunca debemos realizar, de lo contrario sólo conseguiremos que eche espuma por la boca.

Con el objetivo de entender el complejo mundo masculino, Zona Mujer desarrolló una lista con algunas causas de su malhumor y consejos para que puedas dar la pelea. Además, te entregamos una pauta con lo que jamás debes hacer, de lo contrario lo verás convertido en un ogro.

Trabajo, fútbol y peleas: Principales culpables
Las mujeres debemos tener en cuenta que los conflictos en el trabajo constituyen un ingrediente muy importante, capaz de gatillar el mal carácter de nuestro hombre. Un regaño de su jefe o un error en el campo laboral, puede ser el culpable de su indiferencia.
Los expertos aseguran que el ego masculino tiene estrecha relación con el ámbito laboral. Por lo tanto, un traspié en ese sentido los puede sumergir en el peor genio.

Lo que nunca hay que hacer es bombardearlos con preguntas. Es así como debemos mordernos la lengua antes de decirle algunas de las clásicas frases célebres como: ¿qué te pasa?, ¿por qué no me hablas?, ¿estás enojado conmigo? Si las formulamos, lo único que conseguiremos es irritarlo aún más.

Las que tienen una pareja amante del deporte entienden a qué nos referimos cuando hablamos del malhumor que les produce una derrota deportiva. Para muchos hombres el hecho de que pierda su equipo de fútbol provoca inexplicables reacciones con las que debemos lidiar. Recomendamos no darle mucha importancia al asunto, porque debemos entender que no es nuestra culpa que el resto sea malo para los deportes.

Hay otros hombres que en la mañana muestran su peor faceta. No todos son buenos madrugadores y debemos aprender que dicha característica forma parte de su naturaleza.

No hay que esforzarse para descifrar el porqué de esta conducta, pero sí debemos estar conscientes de que el mal genio se pega, por lo tanto, no hay que seguirles la corriente. Tampoco le llames la atención, sólo aumentarás su malhumor.

Debes aprender a comunicarte con él y crear la instancia necesaria para que se atreva a conversar acerca de lo que realmente le molesta. Por lo general, los hombres son más cerrados que las mujeres a la hora de hablar de sus problemas, sin embargo, les gusta escuchar una voz femenina que los aconseje.
Nunca le impongas una solución, porque sólo conseguirás que se sienta presionado y se cierre otra vez.

Si tu pareja anda refunfuñando por los rincones debido a una pelea que tuvieron y ninguno tiene el valor de mostrar los primeros signos de paz, Zona Mujer te recomienda tragarte el orgullo, dar ese paso y plantearle que es importante que solucionen sus problemas, de lo contrario sólo conseguirán aumentar la tensión.

Lo anterior no quiere decir que tengas que ceder para poner fin a la discusión, sólo le estarás dejando en claro que es importante solucionar los problemas en forma civilizada.

Lo que nunca debes hacer
Si lo que buscas es que tu pareja se transforme en un perro rabioso y que eche espuma por la boca, estos son algunos consejos que debes seguir al pie de la letra.

En primer lugar, después de una agotadora semana de trabajo, invita a comer el viernes por la noche a tus suegros y cuando lo único que él quiera sea ir a acostarse, dile a su mamá que te cuente cómo era cuando niño y de qué se disfrazaba cuando estaba en el colegio. Sin duda, hacer memoria de esos acontecimientos lo trasformará en un ogro.

Para desquiciarlo, también puedes invitar a tus amigas a la misma hora en que transmiten la final de un partido de fútbol. El no poder verlo tranquilo dará pie a una discusión.

Por último, si quieres ver a tu pareja convertida en un demonio busca el peor momento, como un taco o cuando van de compras, para conversar acerca de su relación y comentarle que ya no le prestas la misma atención que antes.

Si lo que quieres es exactamente lo contrario, entonces da vuelta las sugerencias. Si sabes que tuvo un mal día, no lo presiones con actividades que no le permitirán desahogarse o descansar. Además, tienes que aprender a ver cuál es el mejor momento para sacar a colación temas del tipo "adónde va nuestra relación", que es algo que a priori los saca de quicio.

Es necesario el amor para disfrutar del placer sexual?


Desde niñas nos han enseñado que el sexo se vivía sólo en el matrimonio y, por supuesto, debía ser producto del amor. Pero los tiempos han cambiado, y hoy las mujeres, al igual que lo han hecho los hombres durante siglos, ya nos atrevemos a disfrutar del sexo sin amor. El punto es: ¿qué tanto lo disfrutamos? ¿Qué tan bien nos sentimos?

A través de toda la historia femenina se nos ha impuesto una especie de código moral frente al sexo, en el cual sólo se nos permitía tener relaciones con nuestra pareja, una vez casadas y profundamente enamoradas. Una forma de vivir la sexualidad sin culpas y que, al final de cuentas, era aceptada por la sociedad. Para el hombre, la realidad siempre ha sido distinta, el sexo con amor para ellos no era ni es una práctica común, de hecho el simple hecho de tener sexo, con cualquier mujer que se conocía durante la noche, era aceptado e incluso alabado por sus congéneres.
Hoy, en el siglo XXI, el panorama para la mujer ha cambiado, y ya no sólo es aceptado y bien visto el que los encuentros sexuales con la pareja sean sólo por el placer de tenerlos y no sólo para procrear, sino que también se acepta que la mujer tenga la libertad de tener sexo con quien se le antoje, por el simple hecho de desearlo, y para satisfacerse a sí misma.

La decisión de si está bien o está mal, queda bajo los criterios morales y conductas sexuales de cada persona, sin embargo, por mucho que hoy en día las mujeres gocemos de una libertad que antes no teníamos en materias sexuales, el tema del sexo sin amor sigue dando vueltas en nuestras cabezas como un tema inconcluso, que no nos satisface y que deja vacíos inexplicables en nuestros pensamientos y sentimientos.

El deseo de lo desconocido

Parte importante del deseo surge desde la incertidumbre, de lo desconocido y de la excitación que nos produce el no saber lo que está por venir. Es por eso que muchas mujeres buscan tener este tipo de aventuras por sobre una relación estable, monótona y totalmente conocida. ¿Cuántas de nosotras no hemos fantaseado con ese hombre increíble que conocimos en un pub y con el cual pasamos una noche de intensa pasión, sin siquiera saber su nombre? Si les preguntáramos a las mujeres a nuestro alrededor, el sí estaría en la boca de todas. El punto es cuántas de esas mujeres serían capaces de llevar la fantasía a la realidad, y de ellas, cuántas lo disfrutarían sin sentirse vacías.

Si lo miramos fríamente, podríamos ver que es casi una contradicción el que las mujeres, luego de reivindicar nuestro derecho al placer y ser capaces de separar el sexo de los sentimientos –al menos eso creemos–, no seamos capaces de liberarnos de la sensación de culpa o de objetos sexuales vilmente usados, cuando llegamos a tener sexo sin amor.

Para la sicóloga Pilar Sordo, autora del best seller “Viva la diferencia”, la mujer chilena está viviendo una sexualidad mucho más reivindicatoria, pero menos profunda. “Creo que la mujer, sobre todo, las generaciones más jóvenes, están viviendo una sexualidad mucho más despersonalizada, genitalizada y basada en prácticas como el sexo oral, sin ningún contexto, compromiso moral o afectivo, y sin ninguna entrega de nada, lo que genera un daño sicológico gigante”.
Según la experta, el tema de la sexualidad femenina enfrenta una crisis, ya que no sólo se trata de sexo más impersonal, sino que, además, de una sequía sexual en la pareja, producto de la sobreerotización de la sociedad que, al llenarse de sexo por todos lados, disminuye el interés sexual de la pareja. Esto lleva a buscar otras cosas, que antes no tenían sentido.

“Creo que el sexo, sólo por sexo, no es que esté mal, sino que no tiene sentido. Es una forma de pasarlo bien y nada más. Creo que hay muchas otras formas de pasarlo bien sin tanta entrega y sin producirnos tanto daño”, puntualiza Pilar Sordo.

¿Qué tanto disfrutamos?

Sin duda, el tema de si disfrutamos o no el sexo sólo por sexo, depende de cada mujer y de cómo viva su sexualidad. Hay mujeres que son capaces de separar el amor del sexo y otras que lo piensan, pero que al final se dan cuenta de que se sienten mal y de que han sido tratadas como objetos sexuales. Para conocer un poco más la sensación de la mujer ante esta nueva liberación sexual femenina, le preguntamos a tres mujeres de distintas generaciones: ¿Disfrutas del sexo sin amor? Estos son sus testimonios:

“Yo tuvo sexo sin amor luego de salir de una relación de 5 años. Creo que me sirvió, porque reivindicó mi autoestima y me permitió conocerme más como mujer. En casos en que tú sabes que no quieres compromisos y tienes claros los riesgos y eres capaz de prevenirlos, el sexo sin amor es una alternativa totalmente viable, aunque no sé si practicable todo el tiempo”, cuenta Sara, de 26 años.

“Nunca había tenido sexo con alguien luego de conocerlo durante unos 30 minutos, pero creo que la experiencia de saberme deseada por un hombre desconocido tuvo el enorme poder de hacerme transgredir todos mis principios morales. Pensar que podía actuar como un hombre y entregarme a la pasión de una noche me hizo sentir más viva, más deseada y capaz de vivir a concho. Eso sí, no puedo negar que la primera sensación que vino a mi mente fue de angustia, al saber que me había metido con un hombre del cual no sabia ni el apellido”, relata Andrea, de 35 años.

“Terminé mi matrimonio luego de 25 años de ser una mujer completamente fiel y enamorada. El me dejó por otra y fui engañada muchas veces, y por eso, por una especie de revancha, me acosté con el primer hombre que se demostró interesado. No puedo negar que en el momento lo pase súper, pero luego me sentí vacía, sucia y fue casi como una violación a mi ser, a mis principios. Nunca lo haría de nuevo”, dice Bernarda, de 48 años.

martes, 26 de diciembre de 2006

El Clitoris



Conoce la anatomia, la fisiologia y la estimulación del Clitoris

El glande clitoridiano, órgano sexual muy sensible, tiene el mismo número de terminaciones nerviosas que el glande peneano y su piel se deriva del mismo material embrionario que el pene y es el correspondiente erótico funcional de ese órgano masculino.

El clítoris transfiere toda la excitación a la vagina, la cual no cuenta con tejidos que reaccionen por sí mismos a la estimulación erótica.

El clítoris es una estructura grande y compleja, que hunde sus raíces dentro del aparato genital femenino, sobre el techo del conducto vaginal. Está dividido en dos partes, "cabalgando" y "abrazando" la entrada del conducto, de tal manera, que cuando tocamos el clítoris y este se llena de sangre, hace relieve sobre el techo de los primeros milímetros de la vagina.

Tocar el clítoris externo, rozar con el pene o dedos el clítoris interno, "tironear" la apertura de la vagina hacia el ano, son maniobras que tienden a llenar los cuerpos cavernosos del clítoris y por lo tanto, a excitar a la mujer.

Algunas mujeres tienen dificultad en alcanzar el orgasmo exclusivamente a través de la estimulación vaginal. Las mujeres tienen umbrales y niveles orgásmicos diferentes. Algunas consiguen tener orgasmo a través de la estimulación clitoridiana. Tales mujeres apenas son el extremo muy amplio de variaciones de la población femenina sexualmente activa.

Sólo del 20 al 30 % de las mujeres experimentan el orgasmo con la penetración exclusivamente, otro 20 al 30 % de las mujeres alcanzan el orgasmo con la penetración, pero con estímulos clitoridianos simultáneos. Y existe también, un grupo de mujeres, quizá otro 20 a 30 % que solo tienen orgasmo sin la penetración, tocándose y acariciándose ellas solas, ya sea delante del compañero, o solas.

La idea científica actual es que el grado de reactividad al orgasmo tiene una distribución relativamente normal en la población en general, como ocurre en otras características físicas y respuestas reflejas. Algunas mujeres son naturalmente capaces de llegar al orgasmo por medio del coito, sin ninguna estimulación clitoridiana directa, en tanto que otras, no son capaces de llegar al orgasmo durante el coito con penetración, aún teniendo excitación clitoridiana prolongada.